«La cita que transita», Agustín Gómez Arcos (domingo, 4 de abril de 2026)


“Seguir adelante es la única victoria posible”, una cita extraída de la novela “Ana No”, de Agustín Gómez Arcos, era la frase que proponíamos esta semana a nuestros oyentes, invitándoles a escribir una historia breve en la que llevaran a su personaje a una situación límite, una circunstancia extrema de la que, de alguna manera, logre salir victorioso. Porque, como nos recuerda la protagonista de Ana no, incluso en los momentos más difíciles, resistir ya es una forma de vencer.

Y hoy quiero compartir un consejo para quienes me preguntáis cómo acortar vuestras historias. Hay muchas formas de depurar un texto, pero quizá la más importante es recordar que a escribir se aprende borrando. Hace falta oficio, paciencia y dedicarle horas. Como decía Blaise Pascal en aquella famosa frase: “Perdona que te escriba esta carta tan larga, es que no he tenido tiempo de hacerla más corta”. Y es que la brevedad exige precisión. Y como los textos que enviáis al programa deben ser breves, lo ideal es que el conflicto aparezcan ya desde el principio, en la 1ª o, como mucho, en la 2ª línea. Por ello, os recomiendo comenzar “in media res”, es decir, en mitad de la acción: cuando el personaje ya tiene el agua al cuello, está huyendo, a punto de saltar o enfrentándose a una decisión irreversible. Por ejemplo: “En aquel momento supe que si soltaba su mano, la perdería para siempre”. De este modo, atrapáis al oyente o al lector desde el primer instante.

Y precisamente de resistencia supo mucho Agustín Gómez Arcos, el autor que inspira la cita de esta semana. Nacido en Enix, Almería, en 1933, su vida estuvo marcada por el exilio y la lucha por la libertad. Triunfó en Francia y, sin embargo, durante muchos años fue injustamente olvidado en España, donde quedó arrinconado entre los llamados escritores malditos. Afortunadamente, en las últimas décadas su obra ha sido recuperada y hoy está considerado como una de las voces más importantes del exilio literario español.

Durante los años sesenta, Gómez Arcos comenzó escribiendo teatro en nuestro país, pero sus obras fueron censuradas. Ante esa falta de libertad, decidió exiliarse a París en 1966. Allí comenzó una nueva etapa, escribiendo directamente en francés y alcanzando un gran reconocimiento internacional. De hecho, en Francia cada nueva novela se recibía con un curioso ritual: el chófer del presidente de la República acudía a su casa para recoger un ejemplar dedicado, ya que François Mitterrand admiraba profundamente a aquel autor español que escribía en francés, quizá porque su voz nacía desde la herida y la dignidad.

Leer a Agustín Gómez Arcos es asomarse a una literatura valiente, necesaria y profundamente humana. Una escritura que nace desde la herida, pero también desde la resistencia.

Su exilio fue decisivo tanto en su vida como en su escritura. Desde fuera de España desarrolló un estilo duro, directo y profundamente poético, centrado en la memoria, la injusticia, la represión y el sufrimiento tras la Guerra Civil. Sus novelas, “Ana no”, “El cordero carnívoro”, “María República” “El niño pan” o “El ciego”, entre otras, están protagonizadas, a menudo, por personajes marginados, silenciados o derrotados, pero dotados de una enorme decencia.

Y esa idea es la que quiero trasladaros esta semana: llevad a vuestro personaje a una situación límite, haced que resista, que se enfrente al miedo, que encuentre dignidad incluso en la derrota. Porque, a veces, resistir… ya es una forma de vencer.

Y como siempre, os dejaré más información en mi blog: laurasantiagodiaz.es.

¡Ánimo con esos relatos!

(Gómez Arcos murió como un escritor prestigioso y fue enterrado en el cementerio de Montmartre. Publicó 14 novelas en francés, recibió numerosos premios literarios y fue condecorado con la Orden de las Artes y las Letras francesas en grado de caballero y, posteriormente, de oficial. Además, su obra forma parte del programa educativo de los liceos franceses, algo que demuestra el reconocimiento que alcanzó fuera de nuestras fronteras).

Su exilio fue decisivo tanto en su vida como en su escritura. Desde fuera de España desarrolló un estilo duro, directo y profundamente poético, centrado en la memoria, la injusticia, la represión y el sufrimiento de los vencidos tras la Guerra Civil. Sus novelas están protagonizadas a menudo por personajes marginados, silenciados o derrotados, pero dotados de una enorme dignidad.

Entre todas sus obras destaca Ana no, publicada en 1977. La novela narra el viaje de una mujer de 75 años que atraviesa España para visitar a su hijo encarcelado tras la guerra. Durante ese recorrido, la protagonista recuerda la muerte de su marido y de otros hijos, víctimas de la violencia y la represión. Es una obra breve pero intensa, escrita con un lenguaje contenido, casi austero, que transmite una enorme carga emocional. A través de ese viaje, Gómez Arcos construye un poderoso retrato de la posguerra española, donde la memoria, la dignidad y la resistencia se convierten en los grandes temas que atraviesan la historia.

Además de esta novela, nos dejó una obra breve pero muy intensa, con títulos como El cordero carnívoro, una novela provocadora sobre la represión moral y la violencia familiar en la España franquista; María República, que encarna la memoria de la Segunda República y la derrota tras la Guerra Civil; Escena de caza (furtiva), donde una cacería se convierte en metáfora de la violencia y el abuso de poder; El niño pan, que retrata la infancia marcada por el hambre y la pobreza de la posguerra; Un pájaro quemado vivo, sobre la persecución y la marginación social; o El ciego, una de sus últimas novelas, donde reflexiona sobre la memoria y la identidad.

Os dejo el enlace al programa:
https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2261514


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