Esta semana hemos tenido un programa especial de Navidad de La Versalita —con villancico en directo incluido. Y, aunque sé que era un poco tarde, porque ya se había hablado mucho de él en todos estos días, en “La cita que transita” no quería dejar de rendirle mi humilde homenaje al eterno Robe Iniesta, líder de Extremoduro. Los versos propuestos son dos:
“Si el mundo arde, que arda por rebelde, no por cobarde” (…)
Hoy os voy a hablar con la sabiduría que me da el fracaso”, extraídos respectivamente, de los temas “Deltoya”, de Extremoduro y “Hablar con Sabiduría”, de Roberto Iniesta —en solitario.
El reto es que escribáis haciéndole un guiño al espíritu rebelde e inconformista del poeta extremeño. Os recuerdo que podéis enviar vuestros microrrelatos (de no más de 7 u 8 líneas) a laversalita@rtva.es

Y abríamos la sección escuchando «Ama, ama, ama que el alma ensancha», uno los muchos temas que han terminado convirtiéndose en himnos que además, es muy apropiado para estas fechas y una prueba de que detrás de esa imagen del Robe de las muchas “erres”: radical, rebelde e irreverente, también había un romántico —y qué difícil se nos hace hablar en pasado de alguien que siempre ha estado tan lleno de vida.
Y en relación con este tema, que compuso junto con Chinato, Robe alucinaría si supiera que el pasado domingo, Eduardo Dorado, el párroco de un pueblo de Burgos: Quintanilla de Riopico, habló a sus feligreses de su arte, recitándoles en mitad de la homilía parte de la letra de la misma vinculando su canción con lo que el Concilio Vaticano II llamaba las semillas del verbo (podéis pinchar aquí para ver la noticia).
Las pasadas semanas pasarán a la historia como unas semanas negras para el rock español, ya que nos han dejado Jorge Martínez, de Ilegales y Robe Iniesta, el líder de Extremoduro —y para el mundo de la cultura en general, pues también nos dejaron Raúl Malo, el cantante de los Mavericks, el gran Héctor Alterio o Rob Reiner, entre otros.
Desde muy joven, Iniesta mostró una gran pasión por la música, la poesía y la filosofía. Hace poco hablábamos en La Versalita de lo importante que era para un artista encontrar su estilo y él, sin duda, lo encontró muy pronto, combinando rebeldía, transgresión y visceralidad con pasión y emoción; conectando, como pocos con distintas generaciones, aunque, como todos los grandes, también tenía sus detractores, pues precisamente conquistó su popularidad desde la intransigencia, con un registro poético radical y canalla, sin concesiones a lo amable, pues siempre fue un inconformista, alguien que «sin patria y sin bandera, vivió siempre a su manera» y a quien «la corrección política siempre le pareció un disfraz para los malos».

En casa somos todos muy rockeros, sobre todo somos muy de rock español…Desde muy pequeños, hemos llevado a mis hijos al teatro, a recitales y a muchos conciertos, y hemos sentido su pérdida porque, tanto él, los Burning, Fito, 091, Los Secretos, Luz Casal, Tequila, Coque Malla y un larguísimo etc. son como de la familia y por eso, y porque sus letras, como las de Sabina o las de otros tantos, son poemas con mayúsculas y muchas de sus canciones, himnos, he querido sumarme a los muchos reconocimientos.
Algunas de sus canciones se han tildado de políticamente incorrectas, pero han sido la semilla de una nueva ola de bandas de rock que acercaron la poesía y la filosofía a los jóvenes, porque está claro que lo marginal o lo callejero no minimizan —en ningún caso— el apelativo de poesía.
En uno de sus temas, decía “Yo soy un poeta y mi vida, una letra que escribo en hojas en blanco”. Y lo repito, sé que se ha escrito y se ha hablado mucho de él en estos días —siempre pasa cuando los grandes se van— y reconozco que poco nuevo tengo que aportar.
Hace una semana, en El País leía en un artículo muy interesante de Isabel Rubio, en el que cuatro psicólogos habían analizado por qué sus letras habían tenido tanto éxito y habían concluido que quizá era porque se daba permiso para sentir en una sociedad que censura la tristeza, porque nunca tuvo miedo a hablar desde la herida, y eso es algo que conecta con todos los públicos, porque cualquiera de nosotros, a cualquier edad, se ha visto en una situación similar, y él ha sabido reírse como nadie de su propio dolor, de su enfermedad y de la muerte.
Llevé al programa, —aunque no hubo tiempo para comentarlo—, un ejemplar de la Revista Litoral, del año 89, al que le tengo muchísimo cariño porque es una auténtica joya dedicada precisamente a “La poesía del Rock”, que arranca con un artículo muy interesante de Miguel Ángel Fernández, en el que cuenta cómo nace el mismo de la mano de esas letras reivindicativas de la generación beat, con Allen Gisberg, Keruac, etc. Este recopila interesantes artículos y más de un centenar de los mejores poemas del rock internacional, desde John Lennon, Bob Dylan, a Leonard Cohen, la gran Patty Smith, Janis Joplin, Alice Cooper o Nick Cave, entre otros muchos. De él bebí mucho en mi juventud y descubrí a grandes poetas, a quienes sigo desde entonces.

Y volviendo a Robe, en 1987 fundó Extremoduro, con los que publicó discos esenciales en los 90 como Deltoya, Agila, Canciones prohibidas y Yo, Minoría Absoluta, junto a Iñaki ‘Uoho’ Anton, y ese sonido de tan característico, guitarras dobles, a lo Thin Lizzy con el que crearon escuela, como recordaba hace unos días, mi gran amiga la periodista Isabel Guerrero, especializada en periodismo musical.
En la nota que su familia y su equipo enviaron a los medios, expresaron que se trataba de la más triste de sus vidas, pues con ella despedían a quien consideran «el último gran filósofo, humanista y literato contemporáneo de habla hispana».
Y como decía, poco nuevo tengo ya que añadir, pero me gustaría terminar esta entrada animando a los oyentes a que esta semana escriban, recordando su filosofía y también sumándome a aquel mítico discurso que pronunció cuando le concedieron la Medalla Extremadura, reivindicando más espacios culturales para los jóvenes de nuestra comunidad y en Málaga en particular: más locales de ensayos, más salas para clubes de lectura, talleres de escritura, de teatro. Hay muchos centros para la tercera edad, y me parece genial, pero, ¿qué pasa con nuestros jóvenes?
Me encuentro con multitud de centros del ayuntamiento cerrados. Llevo diez años viviendo cerca del Parque del Oeste y hay un local increíble, perfectamente montado y amueblado, que no se usa, ¿por qué no les damos vida a ese y a otros tantos espacios para nuestros jóvenes creadores? ¿A qué esperamos? Pues como escribió él:
“Si no es ahora, ¿cuándo?.
Porque el futuro comienza hoy, no mañana”.
¡Hasta siempre, maestro!

Os dejo el enlace al programa de hoy: https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2228311
¡Hasta el próximo domingo!