«La cita que transita», Unica Zürn (domingo, 29 de marzo de 2026)


Con la cita de esta semana: «La locura no es más que una forma extrema de lucidez», extraída de “El hombre del jazmín y otros textos” de Unica Zürn.

invito a los oyentes a explorar, nada más y nada menos que en el laberinto de la mente humana y lo hago con una voz que no buscó ser comprendida… sino sentida: la de Unica Zürn, una de las autoras más interesantes e injustamente olvidadas de las vanguardias europeas.

Unica nació en Berlín en 1916, creció entre las sombras y las fracturas familiares, con un padre ausente, una madrastra insoportable y un hermano mayor que abusaba de ella y muy pronto descubrió que aquella realidad no era un territorio firme, sino algo que podía agrietarse… y transformarse. Pero Zürn no logró huir de esa grieta, sino que decidió arrojarse a ella, como queda reflejado en su impresionante novela “Primavera sombría”, un relato estremecedor, despojado de sentimentalismos o juicios morales.

Su vida dio un giro decisivo cuando, tras divorciarse de su primer marido, que la maltrataba, y perder la custodia de sus dos hijos, tuvo que huir a París en plena Guerra Mundial, donde entra en contacto con el círculo surrealista y donde, —para su desgracia, porque este sí que estaba loco— comienza su tortuosa relación con el artista Hans Bellmer, que la convierte en su musa. En el París de entonces, consigue encontrar un lenguaje que lejos de todo orden, celebraba el caos interior; un espacio donde su escritura y su obra gráfica, florecen con una intensidad impresionante. Porque, si su escritura es inquietante, sus dibujos automáticos lo son aún más. Trazados con una precisión casi obsesiva, sus imágenes parecen surgir de un lugar anterior al pensamiento consciente. Rostros que se multiplican, formas que se entrelazan, figuras que son al mismo tiempo orgánicas y imposibles.

En El hombre jazmín y otros textos, editado por WunderKammer, se recogen gran parte de sus relatos con algunas de sus ilustraciones, que no representan el mundo, sino que revelan lo que hay debajo.

Y en ambos aparece una constante: la disolución del yo. Porque Zürn no se presenta como una identidad fija, sino como un conjunto de fuerzas, de voces y de impulsos que se cruzan y se contradicen y su arte no intenta unificar esas partes, sino mostrarlas en su tensión.

Y quizá ahí reside su potencia: en no ofrecer consuelo.

Su vida estuvo atravesada por episodios de crisis mental, ingresos y una relación cada vez más frágil con la realidad compartida. Pero incluso en medio de esa oscuridad, su obra no deja de ser lúcida. Una lucidez incómoda, extrema, que mira allí donde normalmente apartamos la vista. En 1970 se quitó la vida, arrojándose por la ventana de su apartamento en París.

Y hoy, al acercarnos a su obra, no buscamos entenderla del todo —porque eso sería traicionarla—, os invitamos a que os dejéis atravesar por su lenguaje, a aceptar la incomodidad y a reconocer, aunque sea por un instante, esa zona incierta donde lo real y lo imaginario dejan de ser opuestos. Porque en ese lugar —inestable, oscuro, profundamente humano— sigue resonando la voz de Unica Zürn. Y tal vez, si prestamos suficiente atención, descubramos que esa voz… no nos es tan ajena.

Si queréis escuchar el programa, podéis hacerlo en el siguiente enlace: https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2259234


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