«La cita que transita» Herta Müller (domingo, 1 de febrero de 2026)


Todo lo que tengo lo llevo conmigo”, el título de una de las novelas más representativas de la Nobel de Literatura, Herta Müller, es la propuesta que lanzo esta semana en “La cita que transita”.

Hoy quiero invitar a los oyentes a hacer un ejercicio que les propongo a menudo a mis alumnos de los talleres, que es a escribir a partir de lo que les evoque un título sugerido. Ya hemos hablado en alguna ocasión de la importancia de los títulos y este, que además es la primera frase de una de sus novelas más conmovedoras, puede llevarnos a que nos planteemos cuál es nuestro verdadero equipaje cuando ya no nos queda nada.

La premio Nobel de Literatura en 2009, Herta Müller, nacida en Rumanía, en 1953, dentro de una minoría alemana, escribe desde la herida. Su obra está profundamente marcada por la experiencia de la dictadura comunista de Ceaușescu y nace del miedo, del silencio impuesto y de una memoria que se niega a desaparecer.

En “Todo lo que tengo lo llevo conmigo”, Müller nos cuenta la historia de Leo, un joven deportado a un campo de trabajo soviético, pero de lo que realmente habla es del despojo: de la casa, del nombre, del futuro.

El hambre lo invade todo, convirtiéndose casi en un personaje más, una presencia constante que gobierna los pensamientos y el cuerpo aunque al final, la vida insiste en abrirse paso.

La autora logra algo extraordinario: decir lo indecible con palabras sencillas, pero cargadas de significado, y  con una prosa poética y cortante, bella y cruel, al mismo tiempo, como podemos apreciar en estas frases:

“Yo envidiaba al hombre del pan. Tenía una pierna de menos, pero mucho pan”.

Una obra que no busca conmover con gritos, sino con silencios, en la que parece que cada frase ha sido tallada, como si las palabras también tuvieran que resistir para permanecer, como podemos apreciar en el siguiente fragmento:

“No existen palabras adecuadas para describir el hambre. Todavía hoy tengo que demostrarle al hambre que me he librado de ella. Desde que ya no tengo hambre, me como literalmente la vida misma”.

Una novela sobre la memoria que pesa, sobre aquello que no se puede abandonar, ni siquiera cuando se pierde todo; que nos obliga a mirar de frente lo que ocurre cuando el poder aplasta al individuo y lo reduce a un cuerpo que trabaja y tiene hambre.

Porque al final, aun cuando parece que ya no nos queda nada, solo perdura lo que llevamos dentro: la palabra, el recuerdo y la dignidad.

Os recuerdo que podéis enviar vuestros textos inspirados en ella (de no más de 7 u 8 líneas) a laversalita@rtva.es

Os dejo el enlace al programa de hoy: https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2240393

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