La propuesta que os hago esta semana es escribir a partir de lo que os sugiera la siguiente cita, extraída de “Walden”:
“Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida…”.
Con ella, quiero invitaros a reflexionar, sobre lo que nos supone “vivir” en este mundo acelerado y lleno de ruido.
Os recuerdo que podéis enviar vuestras propuestas, (de no más de 7 u 8 líneas a laversalita @rtva.es), hasta el próximo viernes por la mañana. Todos los textos recibidos se están recopilando en un podcast que próximamente se publicará en la web de Canal Sur.

Precisamente hoy, que hablábamos de la tragedia del accidente ferroviario de Adamuz, que nos recuerda la fragilidad de la vida y lo efímero de lo cotidiano, esta frase nos lleva a pensar en que vivir, de forma sencilla, es urgente.
Henry David Thoureau (1817-1862). Fue agrimensor (topógrafo), naturalista, conferenciante, filósofo, ensayista y uno de los padres fundadores de la literatura norteamericana. Pero, sobre todo, fue hijo del bosque, del lápiz y del paso atento. Alguien que escuchaba y amaba la naturaleza, sin poseerla; que defendió la vida sencilla y la libertad individual, como resistencia pacífica contra el Estado. Siempre tuvo claro que “La más elevada de las artes consistía en alterar la calidad del día”. Quiso experimentar la vida en la naturaleza de forma plena y para ello, se fue a vivir durante dos años y dos meses a una cabaña en los bosques, junto al lago Walden, donde redactó ésta, su obra más conocida: «una defensa de la simplificación de la vida, la conexión con la naturaleza y una crítica a la sociedad moderna».

Thoreau fue un pionero de la ecología y de la ética ambiental. En otro de sus ensayos, Caminar defendió el acto de andar como forma de libertad y conexión con la naturaleza y en La desobediencia civil, nacida tras negarse a pagar impuestos por la guerra y la esclavitud, proclamó el deber de oponerse a leyes injustas, una idea que sigue resonando hoy en la política y en los movimientos sociales de Estados Unidos.

Para Thoreau, vivir profundamente era apartar lo superfluo y atender a lo esencial. Y nos enfrenta, de forma abrupta, a esa misma verdad: la fragilidad de la vida y la urgencia de no postergar lo importante. En definitiva, es una llamada a vivir con conciencia antes de que el tiempo decida por nosotros.
Os dejo por aquí el enlace del programa: https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2238009