«Quien vive demasiado tiempo consigo mismo corre el riesgo de dividirse», extraída de “Novela de ajedrez”, de Stefan Zweig, es la cita que proponemos esta semana y con ella, les sugiero a nuestros oyentes un ejercicio muy interesante, que es trabajar el conflicto interior.
Para ello, les recomiendo que imaginen a un personaje que haya pasado mucho tiempo en soledad, por cualquier razón, y que como consecuencia, empiece a sentir que dentro de él conviven dos versiones de sí mismo: por ejemplo, una que represente la razón y otra que represente el deseo (o cualquier otro contraste: miedo/valentía, pasado/futuro, orden/caos). Y por supuesto, podéis hacerlo en tono de irónico, surrealista, dramático, etc.

Y podríamos decir que hay escritores que cuentan historias, y otros que saben explorar y traducir el alma humana, y el autor del que hablamos hoy, Stefan Zweig pertenece a estos últimos. Nacido en la Viena brillante de principios del siglo XX, fue testigo del derrumbe de un continente culto y confiado que desapareció entre guerras, exilio y desarraigo. Esa pérdida marcó profundamente su obra, atravesada siempre por la fragilidad psicológica y la soledad del ser humano.
Judío y exiliado, se encontraba profundamente deprimido por la situación de Europa durante la Segunda Guerra Mundial y por lo que él percibía como el fin de la cultura europea que tanto admiraba. Prueba de ello es que en “El mundo de ayer”, su autobiografía, escribió: «Nunca he amado tanto a nuestra vieja Europa como en el momento en que debía abandonarla».
El 22 de febrero de 1942 en Petrópolis, Brasil, decide poner fin a su vida, junto a su esposa, Lotte Altmann, ingiriendo una caja de barbitúricos. En su carta de despedida expresó su desesperanza ante el futuro y su cansancio tras años de exilio, un final trágico que contrasta con la lucidez y sensibilidad de su obra literaria.

En «Novela de ajedrez», escrita poco antes de su muerte, Zweig condensa esa angustia. La historia de un hombre aislado por la Gestapo, sin contacto humano, sin libros, sin tiempo, se convierte en una inquietante exploración de la mente. Para sobrevivir al vacío, el protagonista comienza a jugar al ajedrez contra sí mismo, gracias a un libro que consigue robar, en un descuido, de la chaqueta de uno de los soldados que le interrogan. Es en ese momento cuando aparece una de las frases más reveladoras de la novela, la cita de hoy: «Quien vive demasiado tiempo con uno mismo corre el riesgo de dividirse».
No es sólo una reflexión literaria, sino una advertencia. El autor sabía bien que el ser humano necesita del otro para mantenerse entero. En esa partida interior, el ajedrez se convierte en metáfora del siglo XX, pero también del conflicto más íntimo: la lucha por no fracturarse frente a la soledad.
Y con ella esta semana, os reto a trabajar la tensión psicológica de vuestros personajes paramostrar lo que ocurre dentro, algo que hicieron tan bien Virginia Woolf, Clarice Lispector, Stefan Zweig, Dostoyevski o Proust, entre otros muchos.
Os dejo el enlace al programa de hoy:
https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2266087