Limpieza general_poema de Laura Santiago

Limpieza general

Siempre que enciendo un cigarrillo

siento que me estoy fumando un lápiz con el que, lentamente,

se va escribiendo mi vida.

Cada calada es una página que exhalo

con la esperanza de llegar a alguna certidumbre.

Al final, sólo alcanzo a dibujar unos puntos suspensivos

que terminan estrujados en el cenicero.

Todo se acabó el día que dejé de sacarle brillo al inodoro

Luego, tú olvidaste darle cuerda a los relojes,

y nos fuimos convirtiendo en dos okupas del tedio.

Yo me quedé con el sofá, tú con el sillón

que olvidamos frente a la tele.

Nuestros hijos se marcharon de casa.

También se nos fue el gato, con sus seis vidas,

y las hormigas fueron invadiéndolo todo,

el baño primero, mi garganta después.

Dejamos de salir, de hablar, de comer…

Una mañana descubrí un par de agujeros en mis zapatillas.

Las uñas habían crecido hasta acabar rompiéndolas.

Horas más tarde decidí asomarme a ver qué quedaba en la cocina.

La nevera estaba vacía. Sólo cuatro tomates mohosos interrumpían aquella blancura.

Por el tintineo de una botella de vino de mesa

parecían alegrarse de que alguien les abriera la puerta y encendiera la luz.

Entonces me di cuenta. ¡Corre, ven a ver esto!,

y, milagrosamente, apagaste la tele para buscar mi mano.

Recuerdo que corrimos por el pasillo

hasta detenernos frente a la puerta de la cocina,

y antes de abrirla, nos miramos para soltar de golpe

todo lo que dejamos de decirnos, sin palabras, en este tiempo.

Hacía más de un año que no pronunciaba tu nombre.

Era como si aquellas seis letras también hubiesen desaparecido

al estrellarse contra la curva.

Tu barba había crecido, estábamos flacos,

como dos radiografías. Temblábamos.

Cuando los ojos terminaron de hablar,

buscamos una bolsa donde meter los tomates podridos.

Encontré unas monedas en mi bolso y bajé a comprar.

Nos pusimos hasta el culo de pan con aceite.

No queríamos mirarnos, pero cuando lo hicimos

nos dio un ataque de risa y llanto histéricos.

Entonces te propuse un brindis con aquel vino peleón.

Al final ninguno dijo nada.

Yo pedí un deseo: Vencer a las hormigas.

A las de fuera y a las otras,

que se nos metieron por las orejas, la nariz, el ombligo.

Poco a poco retomamos la vida que aparcamos en zona prohibida,

y comenzamos a coleccionar pequeños objetos,

quizá para sentirnos un poco más seguros.

Recuperaste el trabajo y cuando te marchabas,

yo pasaba las horas planchándote las camisas,

mirando cómo daba vueltas el bombo de la lavadora.

Era feliz. Me ponía a 700 revoluciones.

Ahora, estoy intentando dejar de fumar y,  por si acaso

todos los días hago limpieza general.

© Laura Santiago Díaz, extraído de “El laberinto de mi voz”. Ediciones en Huida.

Portada de "La última noche", de James Salter. Narrativa. Salamandra.

De mis últimas lecturas. «La última noche» de James Salter

Hace tiempo que tenía pendiente esta lectura y no me ha decepcionado. Cada uno de los diez relatos que componen el libro es un retrato impresionista que consigue reflejar la complejidad de las relaciones humanas.

Oí hablar de Salter hace unos años. Decían de él que estaba considerado como uno de los más grandes escritores de la segunda mitad del S. XX, aunque el reconocimiento le llegó muy tarde. En España, Salamandra ha publicado las novelas «Todo lo que hay», «Años luz», «Juego y distracción», y el libro de cuentos que aquí presento.

De esta primera lectura destaco su capacidad para recrear vidas enteras en pocas páginas, su estilo incisivo y su gran dominio de la elipsis.

Todas las historias tienen un ritmo trepidante, aunque no se nota, eso es algo que solo los buenos escritores consiguen. Te llevan a 180km/h por la autopista y no notas las velocidad.

Si tuviera que quedarme con un solo relato, elijo el que le da título al libro: «La última noche».

Laberinto 0

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«Yo, huyendo de la realidad con toda la flora y fauna que anida en mi cabeza».

©️

L.S.D.

Talleres de escritura creativa

Nuevos talleres de escritura creativa 2022-2023

«Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que sólo la escritura te salvará».

Marguerite Duras, «Escribir».

Se acerca el otoño y es tiempo de deshojarse, de desempolvar esos sueños que llevan tiempo en cuarentena.

Si las circunstancias acompañan, el próximo septiembre retomaremos nuestros talleres de escritura creativa en Librería Luces ¿Te animas a participar?

Grupos reducidos. Distintos niveles.

Como novedad, para la próxima edición incorporaremos un taller online.

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Más información aquí.