«La cita que transita» André Gorz (domingo, 8 de febrero de 2026)

“Te escribo para comprender lo que he vivido” extraída de “Carta a D.”, de André Gorz, es la propuesta que lanzamos esta semana en “La cita que transita”. Ya que se acerca el 14 de febrero, pensé en que era un buen momento —aunque siempre lo es—, para proponerles a los oyentes escribir sobre el amor, que fue, es y será lo que mueve el mundo, aunque algunos intenten convencernos de lo contrario, y también, uno de los grandes temas de la Literatura Universal y del arte en general.

Y les invito a escribir una «microcarta» dirigida a esa persona que es —o que ha sido— un punto de apoyo en vuestra vida, como lo fue Dorine para Gorz.

“Carta a D”, una conmovedora misiva, escrita al final del camino, que André Gorz, filósofo y periodista le escribió a su esposa, Dorine, tras 60 años de relación, pocos meses antes de que ambos pactaran un suicidio común.

Es un texto lúcido, tierno y valiente, escrito desde la conciencia de la vejez, del deterioro físico y de la cercanía de la muerte, pero sin caer en el sentimentalismo.

André Gorz, seudónimo del austriaco Gerhart Hirsch, nació entre ruinas, en la Europa del exilio y de la guerra. Está considerado como una figura clave del ecologismo político. Para él, la crisis ambiental no era un problema técnico, sino una consecuencia directa de un sistema económico obsesionado con la productividad y el consumo.

Sin embargo, al final de su camino, su obra desemboca en esta historia que nos recuerda que el amor no obedece al tiempo ni al cuerpo, sino a la historia compartida.

Un libro sobre lo que significa amar hasta el final, escrito por alguien que pensó el mundo para cambiarlo y amó a una mujer, para habitarlo, dejándonos esta carta como prueba de que amar, también es una forma de resistencia.

Os dejo el enlace al programa de hoy: https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2242932

«La cita que transita» Herta Müller (domingo, 1 de febrero de 2026)

Todo lo que tengo lo llevo conmigo”, el título de una de las novelas más representativas de la Nobel de Literatura, Herta Müller, es la propuesta que lanzo esta semana en “La cita que transita”.

Hoy quiero invitar a los oyentes a hacer un ejercicio que les propongo a menudo a mis alumnos de los talleres, que es a escribir a partir de lo que les evoque un título sugerido. Ya hemos hablado en alguna ocasión de la importancia de los títulos y este, que además es la primera frase de una de sus novelas más conmovedoras, puede llevarnos a que nos planteemos cuál es nuestro verdadero equipaje cuando ya no nos queda nada.

La premio Nobel de Literatura en 2009, Herta Müller, nacida en Rumanía, en 1953, dentro de una minoría alemana, escribe desde la herida. Su obra está profundamente marcada por la experiencia de la dictadura comunista de Ceaușescu y nace del miedo, del silencio impuesto y de una memoria que se niega a desaparecer.

En “Todo lo que tengo lo llevo conmigo”, Müller nos cuenta la historia de Leo, un joven deportado a un campo de trabajo soviético, pero de lo que realmente habla es del despojo: de la casa, del nombre, del futuro.

El hambre lo invade todo, convirtiéndose casi en un personaje más, una presencia constante que gobierna los pensamientos y el cuerpo aunque al final, la vida insiste en abrirse paso.

La autora logra algo extraordinario: decir lo indecible con palabras sencillas, pero cargadas de significado, y  con una prosa poética y cortante, bella y cruel, al mismo tiempo, como podemos apreciar en estas frases:

“Yo envidiaba al hombre del pan. Tenía una pierna de menos, pero mucho pan”.

Una obra que no busca conmover con gritos, sino con silencios, en la que parece que cada frase ha sido tallada, como si las palabras también tuvieran que resistir para permanecer, como podemos apreciar en el siguiente fragmento:

“No existen palabras adecuadas para describir el hambre. Todavía hoy tengo que demostrarle al hambre que me he librado de ella. Desde que ya no tengo hambre, me como literalmente la vida misma”.

Una novela sobre la memoria que pesa, sobre aquello que no se puede abandonar, ni siquiera cuando se pierde todo; que nos obliga a mirar de frente lo que ocurre cuando el poder aplasta al individuo y lo reduce a un cuerpo que trabaja y tiene hambre.

Porque al final, aun cuando parece que ya no nos queda nada, solo perdura lo que llevamos dentro: la palabra, el recuerdo y la dignidad.

Os recuerdo que podéis enviar vuestros textos inspirados en ella (de no más de 7 u 8 líneas) a laversalita@rtva.es

Os dejo el enlace al programa de hoy: https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2240393

«La cita que transita» H. D. Thoureau (domingo, 25 de enero de 2026)

La propuesta que os hago esta semana es escribir a partir de lo que os sugiera la siguiente cita, extraída de “Walden”:

“Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida…”. 

Con ella, quiero invitaros a reflexionar, sobre lo que nos supone “vivir” en este mundo acelerado y lleno de ruido.

Os recuerdo que podéis enviar vuestras propuestas, (de no más de 7 u 8 líneas a laversalita @rtva.es), hasta el próximo viernes por la mañana. Todos los textos recibidos se están recopilando en un podcast que próximamente se publicará en la web de Canal Sur.

Precisamente hoy, que hablábamos de la tragedia del accidente ferroviario de Adamuz, que nos recuerda la fragilidad de la vida y lo efímero de lo cotidiano, esta frase nos lleva a pensar en que vivir, de forma sencilla, es urgente.

Henry David Thoureau (1817-1862). Fue agrimensor (topógrafo), naturalista, conferenciante, filósofo, ensayista y uno de los padres fundadores de la literatura norteamericana. Pero, sobre todo, fue hijo del bosque, del lápiz y del paso atento. Alguien que escuchaba y amaba la naturaleza, sin poseerla; que defendió la vida sencilla y la libertad individual, como resistencia pacífica contra el Estado. Siempre tuvo claro que “La más elevada de las artes consistía en alterar la calidad del día”. Quiso experimentar la vida en la naturaleza de forma plena y para ello, se fue a vivir durante dos años y dos meses a una cabaña en los bosques, junto al lago Walden, donde redactó ésta, su obra más conocida: «una defensa de la simplificación de la vida, la conexión con la naturaleza y una crítica a la sociedad moderna».

Thoreau fue un pionero de la ecología y de la ética ambiental. En otro de sus ensayos, Caminar defendió el acto de andar como forma de libertad y conexión con la naturaleza y en La desobediencia civil, nacida tras negarse a pagar impuestos por la guerra y la esclavitud, proclamó el deber de oponerse a leyes injustas, una idea que sigue resonando hoy en la política y en los movimientos sociales de Estados Unidos.

Para Thoreau, vivir profundamente era apartar lo superfluo y atender a lo esencial. Y nos enfrenta, de forma abrupta, a esa misma verdad: la fragilidad de la vida y la urgencia de no postergar lo importante. En definitiva, es una llamada a vivir con conciencia antes de que el tiempo decida por nosotros.

Os dejo por aquí el enlace del programa: https://www.canalsur.es/radio/programas/buenos-dias-gente-de-andalucia/detalle/56290332.html?video=2238009

«La cita que transita» Leonard Cohen (domingo, 11 de enero de 2026)

La cita que os propongo esta semana es:

“Me marché / cuando la belleza huyó / sin la belleza / el resto, estaba muerto.” De La llama, El legado de Leonard Cohen. (Selección de sus cuadernos), y con ella, me gustaría invitaros a reflexionar acerca del concepto de belleza, que no siempre es la que se ciñe a los cánones, sino la que nos encontramos en esos pequeños detalles: una mirada, un gesto, un diente torcido, una llamada inesperada…Esos matices que son los que al final marcan la diferencia de nuestros textos, porque, aunque es cierto eso que dicen de que todo está escrito, les suelo recordar a mis alumnos que nadie lo habrá contado aún con sus palabras, y de eso, el autor del que estamos hablando hoy sabía mucho, pues con su voz grave y seductora, tuvo la maestría de transformar sus experiencias personales en arte atemporal, partiendo de temas tan universales como el amor, el deseo, la fe o la pérdida, con un lenguaje sobrio y simbólico.

Leonard Cohen (1934-2016) fue un poeta, novelista, músico y cantante canadiense reconocido internacionalmente con premios como El Príncipe de Asturias de las Letras,por el conjunto de su obra, y como reconocimiento a su legado cultural, y en su país fue nombrado Miembro de la Orden de Canadá.

En este programa, hemos tenido la suerte de que el maestro Gil de Gálvez nos ha tomado de la mano para viajar por parte de su inmensa obra musical (podéis acceder desde aquí a su sección).

Además de sus canciones y de sus fantásticos poemarios y libros de relatos, Cohen publicó dos novelas muy celebradas: “El juego favorito” y “Hermosos perdedores 

La llama, es una recopilación de sus poemas, canciones, notas personales inéditas y dibujos, que acaba de publicar el sello Salamandra en castellano, —porque ya existía una edición en inglés de 2018.

Y de toda esta obra, me quedo con el Cohen más íntimo, el de los dibujos y el de los cuadernos, del que nos habla su hijo, Adam, en el prólogo de La llama, que fue, como él mismo afirma, su última ofrenda, los últimos esfuerzos de su padre como poeta.

De esta introducción, me quedé con una anécdota que me ha emocionado: cuando él, de pequeño, le pedía unas monedas para comprar unas chuches, él le decía que buscara en los bolsillos, o en los cajones…y recuerda que siempre se encontraba, por todas partes, papelitos, trozos de servilletas, de facturas de hoteles, billetes, todos con su distinguida caligrafía, en los que había anotadas frases, o fragmentos de poemas. Una vez, buscando algo en el congelador, se encontró con un cuaderno de notas que ya había dado por perdido. Escribir era una necesidad vital, el fuego que atendía, la llama que siempre avivaba. Y esta ardiente preocupación le duró hasta el final, como salmodió en su poderosa y serena despedida… “You Want It Darker“Lo quieres más oscuro/apagamos la llama”, una obra maestra, con la que supo enfrentarse a la oscuridad con belleza y aceptación, una reconciliación con la vida y con la muerte.

Estoy segura de que la cita de Cohen, será una buena chispa con la que puedan prender esos relatos que estamos deseando disfrutar.

Si quieres escuchar el programa completo, puedes hacerlo desde aquí. ¡Hasta el próximo domingo!